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Privacidad y datos

Qué guardamos, dónde vive cada cosa y quién puede llegar a ella.

Última actualización: 25 de septiembre de 2026

Lo primero: no vendemos datos

No vendemos ni cedemos datos a terceros con fines publicitarios, y no hay rastreadores de terceros en las páginas públicas. Las tipografías se sirven desde este mismo sitio: tu navegador no le pide nada a Google al abrir una página.

Si solo estás mirando

No hace falta cuenta para mirar, y no se crea ninguna.

  • Tu IP no se guarda en claro. Se guarda una huella irreversible de ella. Sirve para frenar abusos —que alguien no pueda bajarse los contactos del sitio en bloque, o repetir la misma denuncia mil veces— y para nada más. De una huella no se saca la IP.
  • Se cuentan las visitas a los anuncios para que quien publica vea cuántas veces se vio el suyo. Es un número, no una lista de quién entró.
  • El país desde el que entras se deduce para decidir qué anuncios puedes ver, porque quien publica puede pedir no aparecer en su propio país. No se guarda asociado a ti.

Si dejaste tus datos en el formulario

Antes de tener cuenta puedes dejarnos tu nombre, tu país, tu WhatsApp y tu correo para que te escribamos. Eso no crea una cuenta ni publica nada: es una lista para hablar contigo.

  • La ciudad es opcional y no te la exigimos. Lo que escribas ahí no sale en ningún sitio público.
  • Solo la ve nuestro equipo, y solo de una en una: no hay «ver todas», no se puede descargar la lista, y cada vez que alguien destapa uno de tus contactos queda registrado con su nombre y el motivo.
  • Tu IP tampoco se guarda en claro aquí. Solo la huella, y solo para que nadie llene el formulario mil veces.
  • Si vuelves a mandarlo, se actualiza lo que ya había en vez de acumular copias.

Cuánto se guarda, dicho como es: si no te hemos escrito, un año desde que nos dejaste tus datos. Si ya hablamos contigo, seis meses desde esa conversación. Cumplido el plazo se borra solo, entero y sin avisar a nadie: no se marca como oculto, deja de existir. Y si nos pides antes que lo borremos, se borra igual.

Que sea un año y no más es también un plazo para nosotros: o te escribimos dentro de ese año, o dejamos de tener tu WhatsApp guardado.

Si publicas un anuncio

Aquí sí hacen falta datos, y son de tres clases muy distintas.

  • Lo público: tu nombre artístico, tu descripción, tus servicios, tus precios y tus fotos aprobadas. Lo eliges tú y lo puedes cambiar cuando quieras. Como es público, lo pueden leer y guardar los buscadores y los programas de inteligencia artificial que recorren la web; los anuncios en modo discreto les piden que no los pongan en sus resultados.
  • Lo privado que usamos para contactarte: tu correo y tu celular verificado.
  • Tu documento de identidad: lo pedimos una vez, para comprobar que eres mayor de edad y que eres tú quien sale en las fotos. No se publica nunca.

Dónde vive tu documento

Tu documento no está en la misma base de datos que el resto del sitio. Está en una base aparte, con un usuario distinto, y la parte pública de SexVir no tiene ningún permiso sobre ella.

Eso significa que un fallo en una página pública —incluso uno grave— corre sobre una conexión que no alcanza los documentos. No es una promesa de buena voluntad: es que la llave no abre esa puerta.

Además, cada vez que alguien de nuestro equipo mira un documento queda registrado: quién lo miró, cuál y cuándo, en un registro aparte que se puede escribir pero no borrar desde el sitio. Y cualquier otra vez que alguien del equipo destapa un dato tuyo —tu teléfono, tu correo— queda en la bitácora general, con quién fue y por qué motivo, y el motivo es obligatorio. La pregunta «¿quién miró lo mío?» tiene siempre respuesta.

Tu número de teléfono no se publica

En tu ficha no va tu número: va un botón. El enlace se entrega al hacer clic y con límite por IP, así que bajarse los números del sitio en bloque deja de ser trivial.

Lo que no controlamos: cuando alguien te escriba por WhatsApp, WhatsApp le enseña tu foto de perfil, tu nombre y tu «última vez». Eso lo decide WhatsApp. Si tu número es el mismo que usas con tu familia o en el trabajo, quien lo tenga puede juntar las dos cosas. Usar un número aparte para esto es la única forma de cortarlo del todo.

Si guardas tu celular para recuperar tu cuenta, lo guardamos cifrado en la misma base aparte que los documentos, no se publica nunca y se borra cuando borras tu cuenta.

Si usas SVChat

SVChat es el chat de este sitio y de su app de Android. A diferencia de WhatsApp o Telegram, lo que escribes y envías por SVChat pasa por nuestro servidor y se guarda en él: hace falta para entregárselo a quien no está conectado. Para usarlo necesitas una cuenta; de ti, la otra persona ve tu apodo, nunca tu correo.

  • Se guarda cifrado, pero no de extremo a extremo. Los textos, las fotos, los vídeos y las notas de voz se guardan cifrados: una copia de la base de datos o del disco, sin nuestra llave, no deja leer los mensajes ni abrir los archivos. Pero la llave es nuestra y está en nuestro servidor, que la necesita para entregar cada mensaje: SVChat no es un chat cifrado de extremo a extremo.
  • A las fotos, vídeos y notas de voz les quitamos los metadatos (dónde y con qué se hicieron) antes de guardarlos.
  • A cada foto que recibes le ponemos encima, al enseñártela, tu apodo, la fecha y un trozo del código de tu cuenta, para que una captura tenga dueño. A quien la envió le llega sin marca.
  • SVChat no es público: no sale en buscadores, y los programas que recorren la web —también los de inteligencia artificial— no llegan a él, porque hace falta una cuenta que sea parte de la conversación. Nosotros tampoco usamos inteligencia artificial para leer tus mensajes: las alertas de las que hablamos abajo son una lista de frases.

SVChat: quién de nuestro equipo puede leerlo

Cifrado no quiere decir que nadie pueda leerlo: la llave es nuestra.

  • Administradores. De nuestro equipo, un administrador puede abrir cualquiera de tus conversaciones, con sus fotos, vídeos y notas de voz mientras existan, y lo hace sin avisarte.
  • Supervisores. Un supervisor solo puede abrir una conversación que tenga una denuncia o una alerta abierta, o que forme parte de un caso ante la autoridad. Cuando se cierra lo que le abrió la puerta, deja de poder.
  • Entrar en tu cuenta. Un administrador puede entrar en tu cuenta durante media hora para ayudarte o revisarla. Desde ahí ve tu chat como lo ves tú, sin poder escribir, borrar ni denunciar en tu nombre.
  • Nadie más del equipo puede abrirlas desde el sitio.

Cada vez que alguien del equipo abre una conversación o un archivo, queda registrado quién fue, qué abrió, cuándo y con qué motivo. Ese registro no se puede borrar desde el sitio, no tiene fecha de borrado y se conserva aunque la conversación o la cuenta se borren: es lo que permite responder a «¿quién leyó lo mío?». Lo que se lee desde dentro de tu cuenta queda en la bitácora general, con quién fue, y esas líneas se borran a los dos años.

Las alertas son automáticas: cada texto, y el pie de cada foto, vídeo o nota de voz, se compara después de enviarse con una lista de frases sobre menores de edad y sobre encuentros en persona, que nuestro equipo puede ampliar. Si coincide, no se bloquea nada ni se avisa a nadie en la conversación: queda una alerta para que el equipo pueda mirarla. No se busca nada más, y las fotos, los vídeos, las notas de voz y las llamadas no se analizan.

Si denuncias una conversación, un supervisor puede leerla mientras la denuncia siga abierta. Lo que escribas al denunciar se guarda cifrado, como un mensaje. A la otra persona no le llega ningún aviso de la denuncia.

Si editas un mensaje, lo que ponía antes se guarda cifrado. La otra persona no lo ve; nuestro equipo sí, cuando revisa esa conversación.

Lo que es solo tuyo. Si anuncias, tus notas privadas sobre cada cliente y tus respuestas rápidas se guardan cifradas y ninguna pantalla de nuestro equipo las enseña, tampoco entrando en tu cuenta. Tu respuesta automática sí la puede ver quien entre en tu cuenta, y cuando se envía es un mensaje más de la conversación.

SVChat: lo que ve cada uno del otro

  • Si anuncias, de quien te escribe ves su apodo, si su cuenta es nueva (menos de una semana), si verificó su correo y su celular, y el mes en que se registró. Nunca su correo, su número ni su país.
  • Si escribes a quien anuncia, ves si está disponible ahora y lo que ya enseña su anuncio: su horario, sus historias, sus servicios con sus precios y el enlace al anuncio. Si ella pidió no aparecer en el país desde el que miras, eso no se te enseña.
  • Los dos ven cuándo el otro está escribiendo y, si los dos tienen encendidas las confirmaciones de lectura, cuándo leyó cada mensaje. Si uno las apaga, ninguno ve las del otro. Un mensaje solo cuenta como leído cuando la conversación está a la vista en la pantalla. Mientras una solicitud no se acepta, a quien escribe no se le dice si la leyeron ni si le están escribiendo.
  • Buscar dentro de una conversación se hace en tu teléfono, sobre lo que ya tienes en pantalla: el servidor no busca en tus mensajes.
  • Si alguien hace una captura de pantalla con la conversación o la llamada abierta en la app de Android (a partir de Android 14), a la otra persona le aparece un aviso y queda en la conversación una línea con el apodo de quien la hizo. La captura no se guarda ni se nos manda: solo que ocurrió. En el navegador no se puede detectar.

SVChat: llamadas y videollamadas

Las llamadas y videollamadas pasan siempre por nuestro servidor de retransmisión, para que ninguna de las dos partes vea la IP de la otra, y van cifradas de extremo a extremo: el servidor reenvía lo que no puede descifrar. No se graban. Nadie de nuestro equipo las ve ni las oye.

  • Lo que queda de cada llamada: que la hubo, quién llamó, si fue de voz o de vídeo, cuándo sonó, empezó y terminó, cuántos minutos se dieron y se añadieron, cómo acabó y quién colgó. En la conversación queda una línea como «Videollamada · 12 min». Nada de imagen ni de sonido.
  • Nuestro servidor de retransmisión sí ve la IP de cada uno, como cualquier servidor al que te conectas, y puede quedar en sus registros técnicos. No se la pasa a la otra persona.
  • Durante una videollamada, a cada uno le aparece sobre la imagen que recibe su propio apodo y la fecha, en movimiento. No se puede quitar.

SVChat: lo que desaparece y cuánto se guarda

Lo que desaparece:

  • Ver una vez: cinco minutos después de que la otra persona lo abra, o a los siete días si nadie lo abre.
  • Lo que caduca —una foto, un vídeo o una nota de voz enviados para 1, 24 o 72 horas, y los mensajes temporales que la modelo puede encender en una conversación—: esas horas después de enviarse.
  • Borrar para los dos: lo tuyo, durante las 48 horas siguientes a enviarlo.

Al vencer deja de verse en ese mismo instante, y se borra de nuestro servidor en los minutos siguientes. Las fotos, vídeos y notas de voz que desaparecen no entran nunca en las copias de seguridad; el texto de un mensaje temporal o borrado para los dos sí puede quedar en la copia de esa noche.

La excepción: si la conversación tiene una denuncia abierta, si ese mensaje tiene una alerta abierta o si la conversación forma parte de un caso ante la autoridad, lo que desaparece no se borra. Para ti y para la otra persona desaparece igual, a su hora; se conserva para poder revisarlo, solo lo puede abrir nuestro equipo y cada vez queda registrado. Se borra cuando ya no queda nada abierto; si hay un caso ante la autoridad, no antes de que se haya denunciado y pasen 180 días desde esa denuncia.

Cuánto se guarda lo demás:

  • Los mensajes, las fotos, vídeos y notas de voz normales y el historial de llamadas se quedan mientras exista la conversación: no se borran solos con el tiempo. La conversación entera se borra cuando se borra la cuenta de cualquiera de las dos partes, y desaparece para las dos. Con la misma excepción: si tiene una denuncia abierta o forma parte de un caso ante la autoridad, se conserva sin que ninguna de las dos la vea —lo explicamos en «Borrar tu cuenta»—.
  • Las denuncias —quién denunció a quién, el motivo, lo que escribió y cómo se cerró— y el registro de lo que leyó nuestro equipo no tienen fecha de borrado, y se quedan aunque la conversación o las cuentas se borren: son lo que permite responder si alguien reclama.
  • Las notas privadas de quien anuncia sobre un cliente, hasta que ella las borre o se borre cualquiera de las dos cuentas. Las respuestas rápidas y la respuesta automática, hasta que ella las borre o borre su cuenta.
  • Si pagas con créditos en una conversación, lo que se guarda está en Si usas créditos.

SVChat: los avisos

Cuando no tienes el chat abierto, te podemos avisar de un mensaje o de una llamada. Ningún aviso dice quién te escribe ni qué: se ve «SVChat» y una frase fija, como «Tienes un mensaje nuevo» o «Te están llamando (videollamada)».

  • Notificaciones del navegador, si las activas. El aviso viaja por el servicio de notificaciones de tu navegador —Google, Apple, Mozilla o Microsoft, según cuál uses—, cifrado para que solo tu navegador lo lea. Lleva el tipo de aviso, un código interno de la conversación, si una llamada es de voz o de vídeo y cuántos mensajes tienes sin leer. Guardamos cifrada la dirección a la que se manda, en como mucho cinco navegadores por cuenta, y atada a la sesión con la que las activaste: al cerrar esa sesión, ese navegador deja de recibirlos.
  • La app de Android recibe los avisos por Firebase Cloud Messaging, un servicio de Google. Ahí el aviso no va cifrado de extremo a extremo, así que Google puede ver lo que lleva: el tipo de aviso, códigos internos de la conversación y de la llamada, si es de voz o de vídeo y cuántos mensajes tienes sin leer. Nada de texto, ni apodos, ni anuncios. Guardamos cifrado el código de tu teléfono, atado a tu sesión: si cierras sesión en la app, o la sesión caduca, deja de recibir avisos de esa cuenta.
  • Correo. Si un mensaje lleva al menos diez minutos sin leer, te llega un correo a tu dirección verificada. El asunto dice «SVChat: tienes mensajes sin leer» y el correo solo cuántas conversaciones tienen mensajes, con un enlace al chat: ni quién, ni qué. Como mucho uno por hora por conversación y ocho al día, y ninguno si hay un bloqueo entre los dos. Viene activado; se apaga con el enlace del propio correo o en «Avisos de SVChat». De cada envío guardamos cuándo fue y de qué conversación, durante dos días.

La app de SVChat

  • Se descarga de este sitio, no de Google Play. En la página de descarga están la huella del archivo y la de su firma, para que puedas comprobar que es la nuestra. La app es solo el chat: lo demás del sitio lo abre en tu navegador.
  • Se actualiza desde dentro, cuando tú lo pides: baja la versión nueva solo de sexvir.com y no la instala si su huella o su firma no coinciden con las nuestras. La primera vez, Android te pide permiso para instalar desde esta app.
  • Los permisos que pide, y para qué: notificaciones (los avisos), llamadas a pantalla completa (que una llamada suene como una llamada con el teléfono bloqueado), que el ahorro de batería no la duerma, vibrar, cámara y micrófono y ajustar el sonido (llamadas, fotos y notas de voz), saber cuándo se hace una captura de pantalla (Android 14 o posterior) e instalar sus propias actualizaciones. Las piezas de Android que usa añaden las de la huella y las de recibir avisos. No pide tu ubicación ni tus contactos.
  • Capturas en negro. En todas las pantallas de la app, las capturas y las grabaciones de pantalla del propio teléfono salen en negro. No impide que se grabe con otro teléfono.
  • Bloqueo con huella o PIN. Es opcional y viene apagado. Si lo activas, la app te pide tu huella, tu cara o el bloqueo de pantalla del teléfono al abrirla y al volver después de 1, 5 o 15 minutos fuera (lo eliges tú). Lo comprueba tu teléfono: tu huella no sale de él.
  • Sin analítica de terceros, y la app no entra en la copia de seguridad de tu teléfono. De Google solo lleva lo necesario para recibir los avisos.
  • En iPhone no hay app: SVChat se usa desde el navegador, y ahí las capturas no se pueden bloquear.

Si usas créditos

Cuando compras, envías o cobras créditos, el dinero pasa por nosotros, y eso nos obliga a llevar la cuenta. Guardamos:

  • El libro de movimientos: cada compra, cada regalo de un paquete, cada envío, cada caducidad, cada corrección de nuestro equipo (con su motivo y quién la hizo), cada paso a visibilidad y cada pago. En un envío queda quién se lo pagó a quién, cuántos créditos, para qué —videollamada, pack o propina— y en qué conversación. El envío aparece además como un mensaje en esa conversación de SVChat.
  • Tus compras: el paquete, el importe, la moneda, la referencia del pago y, cuando confirmamos que llegó, la línea de nuestro extracto bancario tal como aparece en el banco —si tu banco pone ahí tu nombre, tu nombre queda en esa línea— o, si pagaste en USDT, el hash de la transacción (o el número de orden de Binance Pay). De los pagos que llegan por la cadena guardamos también la dirección desde la que se enviaron, que la cadena hace pública de todos modos.
  • Tus solicitudes de retiro y tus pagos, si eres modelo: cuánto pediste, de qué tipo, cuándo, si la pediste tú o alguien de nuestro equipo desde tu panel, y cómo se resolvió. De cada pago, cuánto se mandó, por qué medio —transferencia o USDT— y su referencia.

Tu cuenta de cobro, si eres modelo o agencia. Guardamos, cifrados, el número de tu cuenta bancaria, la dirección de tu billetera cripto o tu llave Bre-B, junto con el nombre y el documento de quien es el titular (si eres agencia y la cuenta es de tu empresa, la razón social y el NIT). En claro solo se ve el método, la moneda o red, el banco y el tipo de cuenta, el tipo de llave, los cuatro últimos dígitos y tus iniciales: con eso reconoces tu cuenta y el equipo sabe por dónde pagarte, y no alcanza para mandarle dinero a nadie ni para reconstruir el número completo.

Tu nombre legal: la primera vez que añades una cuenta de cobro te pedimos tu nombre completo como sale en tu documento, y lo guardamos con tu verificación de identidad, en la base de datos aparte donde vive tu documento. Desde entonces, cada cuenta de cobro tiene que estar a ese nombre. Tú no lo puedes cambiar; si está mal, lo corrige nuestro equipo (un administrador o un supervisor), y queda anotado quién, cuándo y por qué.

Para qué la usamos: solo para pagarte los créditos que ganaste (o, si eres agencia, tus liquidaciones). El titular tiene que ser la misma persona verificada: comparamos el documento que registras, por huella y sin descifrarlo, contra el de tu verificación vigente, y el nombre contra tu nombre legal. Una cuenta a nombre de la empresa de una agencia no la podemos comparar con nada guardado: la revisamos a mano antes de pagar. La cuenta bancaria, Nequi, Daviplata y Bre-B son solo para quien se verificó con un documento de Colombia (o para una agencia con NIT); desde otros países se cobra en cripto. Añadir o quitar una cuenta exige confirmar que eres tú y te avisamos por correo. Una cuenta nueva espera 48 horas antes de poder usarse en un retiro, para que si alguien entra a tu cuenta sin permiso tengas tiempo de reaccionar al aviso.

El certificado bancario: si algo no nos cuadra de una cuenta, un administrador o un supervisor puede pedirte el certificado de tu banco que dice a nombre de quién está, con el motivo. Lo ves y lo subes en «Cómo te pagamos» (PDF o foto). Se guarda cifrado, fuera de cualquier parte pública del sitio, y solo lo abren administradores y supervisores: cada vez que alguien lo abre queda anotado. Mientras no esté aprobado, esa cuenta no se puede usar en un retiro nuevo. Te avisamos en tu panel y por correo, sin datos de la cuenta en el aviso.

Quién la ve: tú, la vista reducida de siempre (los cuatro últimos, tus iniciales, el banco o la red). El equipo ve la cuenta completa solo en el momento de pagarte, y cada vista queda registrada: quién la vio, cuándo y cuál.

Cuánto tiempo: mientras tu cuenta de cobro esté activa, la conservamos, o la quitas cuando quieras (si no la ha usado ningún retiro, se borra de verdad, con su certificado si lo había). Si ya la usó un retiro pagado o cancelado, la conservamos marcada como quitada —no la puedes volver a usar, pero queda registrado a dónde salió ese dinero— durante 5 años, como parte de la contabilidad del sitio; después se borra sola, con su certificado.

Con quién se comparte: con nadie más de lo estrictamente necesario para pagarte: el pago sale por el banco o la red que elegiste. No usamos estos datos para ningún otro fin ni los compartimos con terceros ajenos al pago.

Si borras tu cuenta de usuario: antes de borrar tu cuenta, el sistema quita la referencia de los retiros históricos a tu cuenta de usuario (no a tu cuenta de cobro) para no dejar cabos sueltos en la contabilidad. Tus cuentas de cobro que ningún retiro haya usado se borran junto con tu cuenta. Las que sí se usaron en un retiro ya pagado o cancelado se conservan marcadas como borradas, por el mismo plazo de conservación contable de arriba (5 años), igual que se conservan tus compras y tus retiros aunque tu cuenta ya no exista.

Quién lo ve: tú, en tu pantalla de créditos: si compras, tus últimos movimientos y lo que te caduca; si cobras, tu saldo, tu solicitud pendiente y los pagos que te hicimos. De nuestro equipo, solo los administradores. Antes de pagar un retiro miran también de qué cuentas le llegaron los créditos a esa modelo, para detectar cuentas de acuerdo que intentan sacar dinero; eso no bloquea nada por sí solo.

Cuánto tiempo: el libro, las compras, los retiros y los pagos no tienen fecha de borrado. Son la contabilidad del sitio: los guardamos mientras exista tu cuenta y, si la borras, se quedan sin tu nombre (lo explicamos en «Borrar tu cuenta»). Las líneas de la bitácora que anotan cada una de esas operaciones se borran a los dos años.

Cuánto tiempo se guarda

  • Las huellas de IP: depende de para qué se guardaron, y no es lo mismo en todos los casos.
    • Las que sostienen un límite de uso duran lo que dure ese límite: ventanas de horas o de un día.
    • De las visitas y de los clics en un contacto no se guarda ninguna huella: solo el número de veces. No queda registro de quién miró qué.
    • Las que quedan junto a algo que hizo una persona —una decisión de moderación, una denuncia, un movimiento de saldo— duran dos años. Y hay unas pocas que no se borran nunca: cerrar una denuncia, las de dinero —una recarga acreditada, anulada, devuelta, que llegó incompleta o que se ajustó a mano, y un depósito descartado— y borrar una cuenta. Son justamente las que existen para poder responder después de que alguien reclame.
    Donde sí queda algo, sigue siendo una huella y nunca la IP.
  • Tu documento: mientras tu cuenta exista. Es lo que nos permite responder si alguien denuncia que eres menor de edad o que suplantas a alguien.
  • El registro de moderación y de accesos: se conserva aunque el anuncio se retire. Es lo que hace que una decisión se pueda revisar y apelar.
  • Tus conversaciones de SVChat: lo cuenta el apartado SVChat: lo que desaparece y cuánto se guarda.

Llevarte tus datos

Desde tu panel: Más → Mis datos. Te descargas un archivo con todo lo que guardamos sobre ti —tu anuncio, tus servicios, tus recargas, tus avisos, lo que reclamaste y lo que te respondimos— y con una explicación al lado de qué es cada cosa, porque un volcado que no puedes leer no sirve de nada.

Tus conversaciones de SVChat no van en ese archivo: las ves en el propio chat mientras existan. Tampoco van tus notas, tus respuestas rápidas ni tus denuncias.

Si no publicas anuncios —si solo miras, guardas favoritos o escribes por SVChat—, todavía no tienes ese botón: pídenos una copia desde Soporte.

De los créditos, el archivo trae tus compras, pero todavía no tu libro de movimientos, tus retiros ni tus pagos. Los más recientes los ves en tu pantalla de créditos; si necesitas el historial entero, escríbenos.

No hace falta que nos escribas ni que expliques para qué. Es un derecho tuyo y está en la ley de los cinco países donde estamos. Si te vetamos, lo sigues teniendo: es justo cuando más falta te hace, para poder reclamar.

No va la imagen de tu documento, y es a propósito: sacarla de donde está guardada crearía una copia más de lo más delicado que tienes con nosotros, en tu carpeta de descargas y en cualquier sitio al que reenvíes el archivo. Sí va todo lo que sabemos sobre él —que existe, de qué país, cuándo se revisó y cuándo caduca—, que es lo que tú no tenías. Si aun así la necesitas, escríbenos y te decimos cómo.

Borrar tu cuenta

Lo pides tú, desde tu panel: Más → Borrar tu cuenta. Te decimos antes qué se va y qué se queda, y hay que escribir una palabra para confirmar; si tu cuenta tiene un documento guardado, también te pedimos confirmar que eres tú con él (los mismos datos y fotos que al registrarte), para que nadie más pueda borrarla.

Tu perfil se apaga en el acto: deja de salir en listados y búsquedas sin esperar a nadie. El borrado de tus datos lo autoriza después nuestro equipo, y nunca antes de siete días: hasta entonces puedes arrepentirte desde la misma pantalla.

Cuando se ejecuta, se borra de verdad: tus anuncios, tus fotos —incluidos los archivos del disco, no solo las filas de la base—, tu correo, tu teléfono, tu documento con el vídeo de prueba de vida y tus conversaciones de SVChat. No es una marca de «oculta».

La excepción, dicha entera. Si uno de tus anuncios tiene una denuncia grave abierta —menor de edad, coacción, fotos robadas o suplantación—, si hay un caso ante la autoridad sobre tu cuenta o sobre tu anuncio (pendiente de denunciar, o denunciado hace menos de 180 días), o si hay una prueba congelada por una denuncia grave ya resuelta, no se borra la prueba: el anuncio implicado tal como estaba, sin publicar, con sus fotos y sus denuncias. Y tampoco las conversaciones de SVChat que tengan una denuncia abierta, sea por lo que sea, o formen parte de ese caso.

Eso se conserva separado de ti: tu correo, tu teléfono, tu documento y tu nombre legal se borran igual, y lo conservado pasa a una cuenta vacía, sin ningún dato. Todo lo demás se borra en el momento. Lo conservado se borra —con sus archivos, como se habría borrado ese día— cuando ya no queda nada abierto ni ningún plazo por cumplir: una prueba congelada, como mucho 180 días después de resolver la denuncia; un caso ante la autoridad, no antes de que se haya denunciado y pasen 180 días desde esa denuncia.

Además sobrevive lo que no te identifica —los contadores agregados— y el registro de quién miró tu documento (que existe para protegerte a ti y a otras).

SVChat. Con tu cuenta se borran tus conversaciones enteras —también para la otra persona—, con sus mensajes, sus archivos y el historial de llamadas; los archivos desaparecen del disco en poco más de una hora. Se borran también tus notas y tus respuestas rápidas, las notas que una modelo tuviera sobre ti y los avisos de tus aparatos. Se quedan las denuncias y el registro de lo que leyó nuestro equipo, por lo mismo que se queda el de tu documento.

Si no publicas anuncios —si solo miras, guardas favoritos o escribes por SVChat—, no tienes ese botón: pídelo desde Soporte con el correo de tu cuenta y la borra nuestro equipo, con las mismas reglas de este apartado.

Los créditos. Tu libro de movimientos, tus compras, tus retiros y tus pagos no se borran: se quedan sin tu nombre, atados solo al número interno de una cuenta que ya no existe, porque son la contabilidad del sitio y tienen que seguir cuadrando. Tu correo y tu teléfono se van igual. Lo que no cambia es la línea del extracto de una compra: si tu banco puso ahí tu nombre, sigue ahí. Y los créditos que te quedaran sin gastar o sin cobrar se pierden al borrarse la cuenta.

Las copias de seguridad. Cada noche se hace una copia cifrada de todo el sitio, y la llave para abrirla no está en el servidor. Cada copia se guarda 14 días y después pasa 30 días en una papelera antes de desaparecer, así que lo que se borra puede seguir dentro de esas copias hasta unos 45 días. Las fotos, vídeos y notas de voz de SVChat que desaparecen solas no entran nunca en ellas.

Cuándo entregaríamos algo a una autoridad

Ante un requerimiento legal válido, y solo lo que ese requerimiento pida. No entregamos datos porque alguien los pida por escrito diciendo ser quien sea.

Hay una excepción, y la cumplimos sin esperar a que nadie nos lo pida: cuando nuestro equipo confirma material con menores de edad, indicios fundados de que quien aparece es menor, o indicios de trata, de explotación o de una persona obligada a estar aquí, lo denunciamos por nuestra cuenta a la autoridad o a la línea oficial de denuncia del país que corresponda. En esa denuncia va solo lo necesario para investigarlo: el material o su huella, el anuncio o la cuenta implicados y las fechas. Tu documento y tu nombre legal no van en ella; solo los entregaríamos si después una autoridad los pide con un requerimiento válido.

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